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Aprender matemáticas en edades tempranas

Ante la pregunta de muchos padres de si su hijo está ya capacitado para poder adquirir conocimientos (tanto habilidades mentales como de otras áreas, como idiomas), la respuesta es sí, y cuanto antes mejor.

Se puede empezar a enseñar matemáticas a un bebé desde los cuatro meses. De este modo, se consigue aportar un entendimiento intuitivo mediante una habilidad natural que el niño aprovechará a lo largo de su vida, al mismo tiempo que desarrolla y enriquece su cerebro permitiéndole entender cualquier cosa de manera rápida y sencilla.

Estos beneficios deberían bastar para motivar la enseñanza de las matemáticas, pero quizá haya una razón más importante:

Los primeros años de vida son la ocasión más oportuna y única no sólo de aprender el lenguaje de los números, sino también de mejorar las oportunidades de triunfar en la vida con facilidad y confianza.

Todo se debe a una fase específica del desarrollo; hasta los tres años y medio, los niños perciben el mundo en gran parte a través del hemisferio derecho del cerebro.

Esta predominancia del hemisferio derecho del cerebro hace que suceda algo curioso: los niños logran aprender sin apenas esfuerzo cosas nuevas con una mínima repetición, almacenando la información directamente en la memoria a largo plazo. De este modo, los niños consiguen desarrollar habilidades sorprendentes, como percibir el número de puntos de una tarjeta flash en un instante sin contarlas, al igual que hacen algunos genios. En otras palabras, los niños pueden desarrollar y han demostrado, por ejemplo, la capacidad de diferenciar al instante lo que es 48 frente a 49. Los niños que mantienen esta habilidad pueden resolver ecuaciones matemáticas aparentemente complejas sin calculadora, incluso una vez que el hemisferio izquierdo del cerebro empieza ganar predominancia.

Sin embargo, para la mayoría de nosotros los números siguen siendo conceptos abstractos, obligándonos a utilizar calculadoras para tareas como la multiplicación de dos números de tres dígitos. Esta fluidez a la que Glenn Doman denomina “el lenguaje de los números” puede dar a su hijo las claves para entender (y disfrutar) un área que para la mayoría de nosotros es una frustración constante.

No se trata sólo de ser capaz de ser bueno en matemáticas; se pueden conseguir muchísimas más ventajas. También se ganan otras habilidades, como el aprendizaje rápido y sin esfuerzo y la capacidad de aplicarlo a cualquier situación a la que se enfrente su hijo, bien sea la lectura, actividades físicas, conocimiento enciclopédico, o incluso el razonamiento espacial y lógico.

Esto se debe a que el aprendizaje de las matemáticas ejercita el hemisferio derecho del cerebro durante su etapa predominante en el desarrollo del niño, y así se mantienen y enriquecen unas conexiones neuronales que de lo contrario se desaprovecharían y se acabarían perdiendo. Mediante el desarrollo del cerebro del bebé, no sólo se están enseñando matemáticas, sino que también se facilita el aprendizaje; algo que sin duda supone un mayor motivo para pasar unos minutos al día con su hijo trabajando por ejemplo, el cálculo mental.

En nuestra academia EducA Benidorm, sabemos la importancia que tiene el aprendizaje temprano de las matemáticas, y por eso queremos seguir enseñando matemáticas a todos los niveles, sea cual sea tu situación, asi que si tienes cualquier dificultad, pásate por nuestra academia y estaremos encantados de poder ayudarte.

ACADEMIA EDUCA BENIDORMmate1